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¿Que se come más en invierno?

marzo 18, 2022

Comer menos en invierno

SOLUCIÓN: Para entrar en calor sin consumir demasiadas calorías, prueba a tomar tés calientes, concretamente tés picantes y sopas a base de caldo cargadas de legumbres y verduras. El café también funciona, ya que la cafeína aumenta de forma natural el metabolismo y calienta el cuerpo desde dentro. Sólo recuerda controlar la cantidad de crema y azúcar. Si no estás dispuesto a optar por la leche desnatada, dos cucharadas de mitad y mitad en una taza de 8 onzas debería ser tu máximo.

Como la mayoría de nosotros hacemos todo lo posible para evitar el frío al aire libre, es menos probable que mantengamos una rutina de ejercicios y más probable que disminuyamos el movimiento en general. Ya sea por las temperaturas más frías, los días más cortos o la apariencia más indulgente de nuestros cálidos armarios de invierno, la tendencia es comer más también.  Cuanto menos activos estemos, más probable es que llenemos ese vacío de tiempo con comer… demasiado.

SOLUCIÓN: Aunque intentar mantener una rutina de ejercicios puede ser la mejor opción (pero relativamente menos alcanzable), hay formas creativas de mantener el cuerpo en movimiento. Abríguese y camine esas cuadras adicionales, recoja la comida para llevar en lugar de conformarse con la entrega, y opte por las escaleras siempre que sea posible. Teniendo en cuenta que mantenerse activo puede mejorar la salud mental y física, tal vez la imagen visual del look de pantalones ajustados pueda ayudarte a superar la pereza invernal. Si te encuentras demasiado desmotivado para moverte, al menos engánchate a ti mismo para sentirte lleno comiendo con sensatez e incorporando a tu dieta carbohidratos complejos como la avena, la cebada, el arroz integral y los panes integrales.

Comer en invierno

Según los estudios, la gente come más durante los meses de invierno, y hay algunos factores potenciales que pueden contribuir a este aumento del hambre.  La mayoría de la gente está de acuerdo en que el invierno es la estación de los alimentos ricos y abundantes. Los platos pesados y cargados de carbohidratos, las golosinas azucaradas y las salsas cremosas son elementos básicos de la dieta de los meses fríos. Muchas personas también dicen tener más hambre en invierno, con más antojos y más ganas de picar. ¿Este apetito invernal está en nuestra cabeza, o hay una razón por la que queremos comer más cuando hace frío y qué podemos hacer para evitar excedernos?

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En épocas pasadas -mucho antes de que los humanos vivieran en viviendas climatizadas y bien aisladas, y de que pudieran comprar una deslumbrante variedad de alimentos en su tienda de comestibles local en cualquier momento- el invierno era una época peligrosa. La cosecha de otoño determinaba la cantidad de alimentos disponibles durante los meses más fríos, y una vez agotadas esas provisiones, era difícil conseguir recursos adicionales a menos que se fuera muy rico.

Por esta razón, el impulso de darse un atracón de comida al primer indicio de frío puede estar profundamente arraigado en nuestra constitución biológica. Se trata de un impulso de supervivencia de una época anterior, en la que nuestros cuerpos intentaban almacenar todas las calorías posibles para ayudarnos a sobrevivir en épocas de escasez, del mismo modo que los animales salvajes acumulan grasa corporal para prepararse para la hibernación. También explica por qué nos apetecen alimentos ricos en carbohidratos, azúcares y grasas: nuestros cuerpos esperan reservar suficientes reservas para asegurar la autoconservación.

Cómo controlar el hambre en invierno

Cuando llega el invierno, ¿sientes el impulso incontrolable de atiborrarte a lo loco? ¿Son las vacaciones? ¿La bajada de temperaturas? Mucha gente dice que come más en invierno que en verano. Pero, ¿por qué?

Según NPR, hay algunas teorías. En una entrevista con Ira Ockene, cardiólogo de la Facultad de Medicina de la Universidad de Massachusetts, Ockene explicó que la razón por la que la gente come cerca de 200 calorías más al día durante el invierno es la limitación de las horas de luz. Coincide con un estudio realizado en 1991 por investigadores de la Universidad de Georgia que, tras hacer un seguimiento de lo que comía la gente de una estación a otra, descubrieron que somos sensibles a la luz. Cuando los días se acortan, la gente no sólo tiene más hambre, sino que tiende a comer más rápido.

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Pero Marcy Pelchat, del Centro de Sentidos Químicos Monell de Filadelfia, no está convencida. Pone en duda la suposición de que nuestro instinto de «hibernación» entre en juego. En cambio, cree que la razón por la que comemos más durante los meses de invierno es la disponibilidad de alimentos y su relación con la memoria alimentaria. Cuando llega diciembre, todos pasamos tiempo en celebraciones festivas y reuniones familiares que giran en torno a la comida, con tartas, pasteles, asados, jamón y platos de nuestra infancia. La comida se asocia naturalmente con buenos recuerdos que nos hacen desear aún más esos alimentos. Según Pelchat, «cuanto más fuerte sea el vínculo, más probable será que nos demos un capricho».

¿Por qué comemos más en invierno que en verano?

En esta época del año, es absolutamente crucial cargar con nutrientes que refuercen el sistema inmunitario, por lo que hoy hablaré de mis 10 mejores alimentos para consumir durante la temporada de invierno y presentaré algunas ideas sobre cómo puede incorporar estos ingredientes a su dieta.

Resfriados, gripes y deficiencias de vitamina D: el invierno puede ser una época del año complicada para nuestra salud y, a menudo, puede parecer que nos enfrentamos constantemente a un aluvión de infecciones víricas y bichos. Por eso es más importante que nunca asegurarse de que nuestra dieta nos proporcione un montón de nutrientes agradables para ayudar a nuestro sistema inmunológico. Hablo de esto con un poco de detalle en mi blog, ‘Winter warmers – foods to support your mood and weight’. Sin embargo, aquí he recopilado una lista de mis principales recomendaciones para mantenerte saciado durante los meses de invierno:

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La avena, además de estar repleta de fibra dietética, también contiene muchas vitaminas del grupo B y magnesio que aumentan la energía. Puede ayudar a equilibrar los niveles de glucosa en sangre, a mantener las bacterias beneficiosas del intestino e incluso a controlar los niveles de colesterol. La avena también puede hacer que te sientas saciado durante más tiempo, frenando los antojos de comida basura, y además contiene triptófano, un aminoácido que tu cuerpo puede convertir en serotonina, un neurotransmisor que te hace sentir bien.

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